Pequeños daños intestinales, grandes pérdidas productivas
¿Qué tan importante es la integridad intestinal en un pollito de engorde durante sus primeros días de edad?
Introducción:
El consumo de material de cama, ya sea cascarilla de arroz, aserrín, molido de mazorca, paja triturada de trigo, maíz o avena, que llega a contaminarse con el excremento del mismo pollito de engorde durante los primeros días de vida, causa daños significativos a las estructuras superficiales e internas del epitelio intestinal.
Los daños son el resultado de la combinación de la irritación física de los materiales no digeribles (material de cama) y la contaminación biológica y química del excremento.
Efectos sobre las estructuras del epitelio intestinal:
Atrofia de las vellosidades intestinales: Las vellosidades, que son proyecciones en forma de dedos encargadas de la absorción de nutrientes, se acortan y se vuelven más delgadas. Esto reduce drásticamente la superficie de absorción y, por ende, el alimento no se utiliza de forma adecuada.
Hiperplasia de las criptas: Las criptas, que son las bases de las vellosidades donde se generan nuevas células epiteliales, aumentan de tamaño y actividad para intentar compensar la pérdida de células en las vellosidades, lo que es un signo de daño y regeneración constante.
Inflamación o enteritis: El material ingerido y los patógenos del excremento desencadenan una respuesta inflamatoria severa. Las células inmunes, principalmente linfocitos y macrófagos, infiltran la lámina propia, que es la capa debajo del epitelio intestinal, dañando las uniones estrechas entre las células epiteliales.
Aumento de la permeabilidad intestinal (síndrome de intestino permeable): El daño a las uniones estrechas permite que toxinas bacterianas, bacterias, micotoxinas y otros compuestos no deseados pasen del intestino al torrente sanguíneo, causando problemas de salud sistémicos y afectando el hígado, los riñones y demás órganos vitales.
Lesiones físicas y abrasiones: Los materiales fibrosos y afilados, como la cascarilla de arroz, pueden causar microlesiones o abrasiones directas en el delicado epitelio, rompiendo la barrera física.
Cambios histopatológicos: A nivel microscópico, se observan cambios degenerativos, necrosis o muerte celular de los enterocitos y células epiteliales, así como una menor altura de las vellosidades en relación con la profundidad de las criptas (menor relación vellosidades/criptas).
Disbiosis y alteración de la microbiota: Los patógenos introducidos desplazan a las bacterias beneficiosas, alterando el equilibrio microbiano necesario para la salud intestinal y la digestión adecuada.
En resumen:
El consumo de cama contaminada por heces compromete severamente la integridad intestinal y la función del epitelio intestinal, lo que conduce a una mala absorción de nutrientes, un crecimiento deficiente y una mayor susceptibilidad a enfermedades.
Si un pollito de engorde ingiere material de cama no digerible, como cascarilla de arroz, aserrín de madera, molido de mazorca o paja triturada de maíz, trigo y avena mezclada con las heces, se producen daños más significativos en las estructuras del epitelio intestinal. Estos daños comprometen la salud del ave y su rendimiento productivo.
Hay que tener presente:
Daños al epitelio intestinal:
Irritación y abrasión física: Los materiales fibrosos y, a veces, afilados pueden causar abrasiones o microlesiones en la delicada mucosa y el epitelio del intestino. Esto puede resultar en una superficie intestinal más rugosa, dañando las vellosidades intestinales, las proyecciones en forma de dedo encargadas de la absorción de nutrientes.
Acortamiento de las vellosidades: El daño y la inflamación consecuente pueden provocar atrofia o acortamiento de las vellosidades intestinales. Un menor tamaño de las vellosidades reduce drásticamente la superficie de absorción, lo que conduce a una mala absorción de nutrientes y un crecimiento deficiente.
Inflamación (enteritis): La presencia de patógenos del excremento, tales como bacterias como E. coli, Salmonella, Clostridium y, posiblemente, coccidios, así como la irritación física, desencadenan una respuesta inflamatoria severa. El organismo del pollito desvía energía de su crecimiento para combatir la inflamación y reparar el tejido dañado, afectando la eficiencia productiva.
Aumento de la permeabilidad intestinal (síndrome del intestino permeable): El daño al epitelio intestinal compromete la barrera natural del intestino. Esto permite que bacterias, toxinas y otros compuestos dañinos presentes en el excremento pasen al torrente sanguíneo, causando infecciones sistémicas y aumentando el riesgo de morbilidad y mortalidad.
Alteración de la microbiota: La ingestión de material contaminado introduce bacterias no deseadas, lo que puede causar un desequilibrio microbiano (disbiosis). Una microbiota intestinal alterada reduce aún más la integridad intestinal y la capacidad del pollito para defenderse de patógenos.
Hiperplasia de las criptas: En respuesta al daño de las vellosidades, las criptas intestinales, donde se generan nuevas células epiteliales, pueden volverse hiperplásicas, aumentando su tasa de producción celular en un intento de reemplazar las células dañadas más rápidamente. Sin embargo, este proceso también consume energía y no siempre es suficiente para compensar el daño.
En conclusión final:
Con el uso de TURBOGROW o TURBOMATE se evita la ingestión de material de cama contaminado, lo cual tiene un impacto devastador y negativo en la morfología y función del epitelio intestinal, resultando en un pollito con un sistema digestivo comprometido, propenso a enfermedades y con un rendimiento productivo muy por debajo de su potencial genético.
Un intestino sano es el primer paso hacia una producción más rentable.
Implementa soluciones que contribuyan al bienestar, la salud intestinal y el máximo potencial productivo de tus aves.
¡Solicita más información hoy mismo! En Sephnos estamos listos para asesorarte.